Tipos de masajes y cuál te conviene
La diferencia entre los tipos de masaje no es el nombre: es qué problema resuelve cada uno. Elegir mal es la razón más común de salir de una sesión pensando que no sirvió.
Si vienes con estrés y cansancio general
Masaje relajante. Presión suave y constante sobre todo el cuerpo, ritmo lento, maniobras largas. No busca resolver una lesión: busca bajar el tono general. Es también el mejor primer masaje si nunca te has dado uno.
Si te duele una zona concreta
Masaje terapéutico. El terapeuta localiza la contractura, trabaja el punto y libera el tejido alrededor. Más presión y un objetivo definido. Puede quedar una sensación de agujetas 24 a 48 horas.
Si la rigidez lleva meses
Deep tissue. Presión profunda y lenta sobre las capas musculares internas, con antebrazo y codo. Es el más intenso. Si aprietas los dientes o dejas de respirar, la presión es demasiada: dilo en el momento.
Si te sientes agarrotado más que adolorido
Masaje thai. Estiramientos asistidos y presión con palmas. Se hace vestido, sin aceite, sobre colchoneta. Se siente más como que alguien te estira que como un masaje.
Si te relaja más el calor que la presión
Piedras calientes o pindas herbales. El calor abre el tejido antes de trabajarlo, así que se llega profundo con menos presión. Las piedras dan calor seco; las pindas, calor húmedo con hierbas.
Si tienes hinchazón o retención de líquidos
Drenaje linfático manual. Presión muy ligera y ritmo lento siguiendo el recorrido linfático. No trabaja músculo. Más presión no ayuda: colapsa los vasos en lugar de moverlos.
Si estás embarazada
Masaje prenatal. De lado, con cojines de soporte, presión suave y sin maniobras sobre el abdomen. Lo habitual es a partir del segundo trimestre; en embarazo de riesgo se necesita autorización médica.
Si tienes poco tiempo
Sesión localizada de 30 minutos: espalda, cuello y hombros, o pies y piernas. Cabe en una hora de comida.